Presupuesto contra ejecutado
Por capítulo y por actividad, actualizado con lo que de verdad se gastó. Es el tablero que dice si la obra va bien mientras todavía se puede corregir.
Presupuesto contra ejecutado, compras, contratistas y avance de obra en un solo lugar, construido sobre cómo opera tu constructora. Para empresas que hoy llevan el control en hojas de cálculo que ya no dan más.
Por capítulo y por actividad, actualizado con lo que de verdad se gastó. Es el tablero que dice si la obra va bien mientras todavía se puede corregir.
Requisiciones, órdenes de compra y entradas a almacén atadas al presupuesto, para que nadie compre contra un capítulo que ya se agotó.
Cortes, actas parciales, retenciones y anticipos amortizados. Es donde más plata se pierde por cuentas llevadas aparte.
Porcentaje por actividad con fotos y fecha. El avance deja de discutirse en la reunión y se mira.
Qué se debe pagar y cuándo, contra lo que va a entrar. Proyectado por obra, no por la empresa entera.
El costo real de la obra terminada, comparable contra el presupuesto inicial. Es el insumo para cotizar mejor la siguiente.
Las dos ven cosas distintas y el sistema tiene que servirle a las dos. Se recorre una obra en curso, no una terminada.
La pantalla de presupuesto contra ejecutado es el corazón. Se prueba primero, con datos de una obra real.
Presupuesto y compras primero. Contratistas, avance y flujo de caja después, en el orden que más duela.
Se estrena en un proyecto, no en todos. Cuando aguanta un mes completo, se replica.
No, y no debería. Contabilidad y nómina están resueltas y son reguladas: lo sano es dejarlas donde están y conectar. Lo que no está resuelto es el control de obra, que es lo que construimos.
Sí, y suele rendir más: en una empresa de dos o tres obras simultáneas el descontrol se paga entero, y no hay un equipo administrativo grande que lo tape.
Es una aplicación web responsive, así que corre en el celular o la tablet del residente sin instalar nada. El avance con foto se carga desde donde está la obra.
Esas hojas son la mejor especificación que existe: son tu proceso real, escrito por quien lo hace. El levantamiento arranca ahí y el sistema hereda lo que ya funciona.
Una llamada de treinta minutos alcanza para saber si tiene sentido trabajar juntos y cuánto cuesta lo que tienes en mente.